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Planificando la
cirugía
Durante la primera consulta, el cirujano
plástico evaluará el tamaño y la forma de
las mamas, la firmeza de la piel y su estado
general de salud Se realizará además una
exploración de mamas y en algunos casos se
solicitará un estudio mamográfico. Se le
explicarán las distintas técnicas
quirúrgicas, se discutirá el tamaño y la
forma que tendrán su mamas y las opciones o
la combinación de procedimientos que sean
mejor para usted. Debe exponer sus
expectativas de manera sincera y franca,
para que el cirujano plástico sea también
franco y le muestre las alternativas
disponibles para su problema, con los
riesgos y limitaciones de cada una de ellas.
También se le explicará cuál es el tipo de
anestesia que se empleará, la necesidad o no
de ingresar en la clínica donde se realice
la cirugía y los costes de la intervención.
La reducción mamaria sólo está incluida en
las prestaciones de la Seguridad Social en
casos extremos, proceso conocido como
gigantomastia.
No olvide contar si es fumadora o toma
alguna medicación o vitamina, el número de
embarazos previos y si piensa volver a
quedarse embarazada o dar de mamar. No dude
en preguntar cualquier cuestión que se
plantee, especialmente aquellas relacionadas
con sus expectativas sobre los resultados.
La cirugía y la anestesia
La cirugía de reducción mamaria se realiza
en un quirófano, dentro de una clínica u
hospital. Suele ser preciso el ingreso,
dándose el alta al día siguiente en el caso
del aumento mamario y la mastopexia, y a los
2 ó 3 días en el caso de la reducción.
La cirugía se realiza bajo anestesia
general, permaneciendo el paciente dormido
durante la operación.
Una reducción mamaria dura entre 2 y 4
horas, aunque en determinados casos puede
alargarse. Existen diversas técnicas, pero
generalmente las incisiones tienen forma de
ancla colocándose alrededor de la areola, en
una línea vertical hacia abajo desde la
areola y en una línea horizontal en el surco
que hay debajo del la mama. A través de
estas incisiones se extirpa el exceso de
piel, grasa y tejido mamario y se recoloca
la areola y el pezón en su nueva posición;
en algunos casos se puede asociar
liposucción. En la mayoría de los casos la
areola se mantiene unida a sus vasos
sanguíneos y a su nervios, manteniendo la
sensación normal o casi normal; sin embargo,
en casos de grandes reducciones puede ser
necesario separar completamente la areola y
situarla en su nueva posición, perdiendo la
sensación. Tras la cirugía se colocan unos
tubos de drenaje y un vendaje alrededor de
las mamas.
Después de la cirugía
Tras la cirugía de mamas es normal
encontrarse algo cansada unos días, pero
podrá hacer vida casi normal a las 24-48
horas. La mayoría de las molestias se
controlan bien con la medicación prescrita
por su cirujano plástico, aunque las mamas
pueden doler un par de semanas; la primera
menstruación tras una reducción puede hacer
que las mamas se hinchen y duelan. El
vendaje o los apósitos serán retirados en
unos días, siendo sustituidos por un
sujetador especial, que deberá llevar de la
manera que le indique su cirujano. Es normal
tener una sensación de ardor en los pezones
durante las dos primeras semanas.
Tras la reducción puede ser normal tener una
disminución de sensación en los pezones;
esta situación es generalmente temporal,
excepto en algunas reducciones que puede ser
definitiva. Los puntos se retiran entre los
7 y 14 días; el edema no cede completamente
hasta las 3 ó 6 semanas.
Tras una reducción mamaria podrá volver al
trabajo en 2 ó 3 semanas, aunque en pocos
días podrá hacer vida casi normal. Debe
limitar las actividades físicas fuertes
durante unas semanas, hasta que se recupere
de la operación. Durante 1 ó 2 semanas es
conveniente evitar las relaciones sexuales
para que no se inflamen las incisiones;
durante 3 ó 4 semanas evite el contacto
físico intenso de las mamas. Es normal que
aparezcan pequeñas costras o un poco de
líquido a través de las incisiones. Su
cirujano plástico le irá viendo durante los
meses siguientes a la cirugía para ver la
evolución. Si tuviese alguna molestia entre
visitas o alguna duda sobre lo que debe o no
hacer, no dude en llamarle.
¿Existen riesgos? ¿Hay
garantías?
La cirugía de reducción de las mamas es una
técnica segura, siempre y cuando sea
realizada por un cirujano plástico
cualificado. Sin embargo, como en cualquier
operación siempre pueden existir
complicaciones y riesgos asociados.
La reducción mamaria dejan cicatrices
permanentes y visibles, aunque disimulables
bajo el sujetador o el bikini. Los problemas
de cicatrización son más frecuentes en
fumadores. Algunos pacientes pueden
experimentar una disminución parcial, y en
ocasiones, total de la sensibilidad del
pezón. Tras una reducción puede verse
afectada la capacidad de dar de mamar.
Los resultados
Es importante recordar que tras una
reducción las cicatrices son importantes y
permanentes, aunque su cirujano plástico
hará lo posible por que se noten lo menos
posible. Con el tiempo, las cicatrices irán
notándose menos.
Tras una reducción mamaria pasarán unos
meses hasta que sus mamas adquieran el
aspecto definitivo; aún así, las mamas
cambiarán ante los estímulos hormonales
normales, el embarazo o los cambios de peso.
Puede necesitar algo de tiempo hasta
acostumbrarse a su nueva imagen corporal. Si
sus expectativas son realistas usted estará
muy satisfecha con el resultado de la
reducción de mamas.
Cirugía de reducción de
mamas: resumen
El propósito de la intervención es la
reducción y remodelamiento de las mamas,
colocando la areola-pezón en su posición
correcta.
Aunque hay diferentes técnicas que se
utilizan en función del tamaño del pecho,
edad de la paciente, etc., en general, son
necesarias incisiones alrededor de la
areola, verticales y horizontales en el
pliegue submamario (en forma de ancla). La
intervención se realiza bajo anestesia
general, y el cirujano extirpa la piel, la
glándula y la grasa excesiva, sitúa el pezón
en su localización correcta y luego remodela
la mama remanente. Después de la operación
se coloca un sujetador-vendaje que se
cambiará a las 24-48 horas, periodo que la
paciente estará hospitalizada.
Es frecuente que existan cardenales y cierta
hinchazón en el período postoperatorio. En
algunos casos puede haber una reducción o
pérdida de sensibilidad en una o ambas
areolas, que habitualmente se recupera con
el paso del tiempo. Es muy rara la lesión
parcial o total de la areola o pezón. Las
cicatrices resultantes de esta cirugía
pueden en ocasiones hacerse abultadas o
anchas, siendo conveniente, en estos casos,
realizar un ajuste y escisión de la
cicatriz, con anestesia local, a partir de
los 6 meses.
La información contenida en esta página en
ningún caso puede, ni pretende, sustituir la
información proporcionada individualmente
por su cirujano plástico. En caso de duda,
su cirujano plástico le proporcionará las
aclaraciones oportunas. Si usted está
pensando en someterse a una intervención de
Cirugía Plástica o Estética, acuda a un
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora
y Estética.
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